
Benito Juárez es uno de los personajes más importantes de la historia de México. Como estadista, tocóle encarar momentos críticos y determinantes del desarrollo de la República enfrentando, tanto interna como externamente, tendencias, grupos, partidos e incluso al poder militar de la Francia de Napoleón III.
Su perseverancia para lograr sus objetivos, al igual que su admirable conducta, fueron factores que, unidos al coraje de una población que no paró mientes en sus intentos para consolidar un México acorde con los tiempos del progreso, se conjugaron en logros que aún ahora, a más de cien años de haberse alcanzado, siguen firmes, sirviendo como auténtico faro que guía a las nuevas generaciones ante las tormentas políticas y los esfuerzos de algunas clases y sectores en sus intentos por extraviar el rumbo de la República.
En el México del siglo XXI, la figura de Benito Juárez aún se yergue como ejemplo para las generaciones actuales, evidenciando la utilidad que representan el tezón, la constancia y la disciplina en el trabajo, para alcanzar las metas fijadas.
Entre los individuos como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno, es la paz, reza una de las célebres máximas de nuestra historia política, cuya autoría recae, precisamente, en Benito Juárez.
El poner en práctica, en nuestra vida cotidiana, la esencia de esa sentencia, nos conlleva al sano ejercicio de la tolerancia y de la convivencia pacífica, siéndonos de enorme utilidad para nuestro desarrollo personal, ya que es importante el que, en cuanto individuos actuantes, retomemos los contenidos de frases como la citada, aterrizándolas en los aspectos prácticos de nuestras vidas, ya que si tan sólo nos contentamos en repetirlas como pericos, no sirven para nada, quedando como letras muertas, como fósiles del pasado.
Nació en San Pablo Guelatao, Oaxaca, en 1806. De extracción indígena, habló solamente zapoteco durante gran parte de su niñez. En la ciudad de Oaxaca vivió con su hermana Josefa, quien servía en la casa de don Antonio Maza. Estudió en el Seminario de Santa Cruz, único plantel de secundaria que existía en Oaxaca.
Posteriormente, Juárez estudió Derecho en el Instituto de Ciencias y Artes. Fue regidor del Ayuntamiento de Oaxaca en 1831 y diputado local en 1833. Durante algún tiempo vivió de su profesión defendiendo comunidades indígenas. Al ser derrocado de la presidencia el general Paredes Arrillaga, Juárez resultó electo diputado federal, y le correspondió aprobar el préstamo que Gómez Farías había solicitado a la Iglesia (1847) para financiar la guerra contra Estados Unidos de América.
Como gobernador de su estado natal (1847) procuró el equilibrio económico y ejecutó obras públicas: caminos, reconstrucción del Palacio de Gobierno, fundación de escuelas Normales; levantamiento de una carta geográfica y del plano de la ciudad de Oaxaca; reorganizó la Guardia Nacional y dejó excedentes en el tesoro.
Promulgó en su estado la Constitución de 1857. Se le nombró ministro de Gobernación (1857) y posteriormente fue elegido presidente de la Suprema Corte de Justicia, durante el gobierno del presidente Comonfort.
En julio de 1859, con apoyo del grupo liberal, expidió las Leyes de Reforma, que declaraban la independencia del Estado respecto de la Iglesia, la ley sobre matrimonio civil y sobre registro civil; la de panteones y cementerios, y el paso de los bienes de la Iglesia a la nación.
Al concluir la Guerra de Reforma con el triunfo de los liberales, fue electo consitucionalmente para continuar en la Presidencia (15 de junio de 1861). Debido a la intervención francesa, en mayo de 1863 tuvo que dejar la ciudad de México, ejerciendo su gobierno desde diferentes puntos del país. Regresó a la ciudad de México el 15 de julio de 1867, después de que Maximiliano fue juzgado y fusilado.
Por su defensa de las libertades humanas, defensa que sirvió de ejemplo a otros países latinoamericanos, fue proclamado "Benemérito de las Américas".
Al triunfo de la República, dijo en un célebre discurso: "Mexicanos: encaminemos ahora todos nuestros esfuerzos a obtener y a consolidar los beneficios de la paz. Bajo sus auspicios, será eficaz la protección de las leyes y de las autoridades para los derechos de todos los habitantes de la República. Que el pueblo y el gobierno respeten los derechos de todos. Entre los individuos, como entre las naciones, el respeto al derecho ajeno es la paz".
En octubre de 1867 fue reelecto presidente de la República; se dedicó a organizar la situación económica del país, redujo el ejército, organizó una reforma educativa, ordenó sofocar los alzamientos militares y enfrentó la división de los liberales. Se mostró respetuoso ante la organización de los obreros y artesanos.
En 1871 fue reelecto por última vez como presidente. Murió el 18 de julio de 1872.

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