5. Analizar para opinar
Argumentar, comprobar, resolver cuestiones científicas o estudiar simplemente los elementos que caracterizan a un movimiento literario concreto son acciones que requieren la puesta en marcha de diferentes habilidades de análisis.
El estudiante se debe acostumbrar a:
Pensar sobre sus propios razonamientos.
Preguntarse sobre las posibles alternativas que existen para solucionar un problema.
Reconsiderar sus opiniones cuando aparece una nueva información.
Tendemos a buscar argumentos que confirman nuestras ideas, sin considerar otras perspectivas.
Debemos poner a nuestros alumnos en situaciones en las que las soluciones a los problemas no vengan marcadas de antemano y el conocimiento no aparezca como un resultado final, sino como un proceso continuo que puede modificarse.
Una buena opinión es aquella que tiene en cuenta distintas perspectivas.
Aprender a analizar las situaciones y a realizar argumentaciones y razonamientos sólidos:
Es útil para aprender ciencia y conocimientos escolares
Permite al ciudadano defenderse del poder de la exactitud política
Reconocer las trampas legales
Tomar decisiones independientes
Los estudiantes se entrenarán en la técnica de convencer a otros de ideas u opiniones contrarias a sus propias convicciones.
Estas técnicas contribuyen a:
Analizar las situaciones de forma relativa.
Tener en cuenta informaciones o aspectos que, de lo contrario, nunca hubiéramos considerado.
6. Escuchar para dialogar
Habitualmente no hay diálogo ni contraste de ideas, sólo monólogos, uno detrás de otro, cuando no varios a la vez.
Para dialogar y rebatir hay que saber colocarse en el lugar intelectual del otro.
Los estudiantes han de adoptar su egocentrismo cognitivo varios tipos de perspectivismo, de complejidad creciente:
Emocional: supone entender, de un modo empático, que los sentimientos de los demás pueden ser diferentes de los míos.
Espacial: comprender que las cosas se ven de diferente manera desde distintos puntos de vista físico.
Informacional: ponerse en el punto de vista del otro y entender qué información diferente de la nuestra puede tener.
Conceptual: comprender que el otro puede concebir las cosas de otra manera, tener otros criterios, otros valores e ideas.
Para argumentar hace falta mantener una actitud dialogante, pero también dialógica, es decir, capaz de aceptar que uno no está en posesión de la verdad.
Para escuchar a los demás se hace necesaria no sólo esa actitud de respeto, de diálogo hacia los demás, sino también la adopción de ese perspectivismo conceptual sin el cual mi propia voz es tan parcial que necesariamente se enriquecerá tras oír otras voces.
Los estudiantes deben avanzar desde lo conversacional a lo dialéctico, lo que implica:
Aprender a argumentar.
Aprender a detectar similitudes y diferencias entre las ideas.
Ser capaces de distinguir cuándo entran éstas en conflicto
7. Hablar para seducir
Seducir es ejercer una influencia irresistible en el ánimo de otro.
La seducción de las palabras se dirige no sólo al intelecto del otro sino, sobre todo, a sus emociones.
Esta seducción se basa en:
La lógica argumentativa, descriptiva y poética.
El sonido de las palabras, el tono, el timbre de voz, el ritmo, la cadencia.
Las sensaciones que evocan las palabras.
Quien pretende seducir debe:
Conocer al otro.
Comprender sus intenciones y los resortes que pueden influir en su ánimo.
Escoger intencionadamente entre diferentes posibilidades de léxico, tono, registro.
Ir regulando su discurso en función de la respuesta del otro.
El estudiante habrá de saber reaccionar críticamente ante determinadas formas de seducción-engaño.
Al planificar una exposición oral o un texto escrito o cuando se analiza un mensaje recibido, se debe reflexionar sobre el carácter connotativo de dicho mensaje.
Enseñaremos a los estudiantes a:
Analizar el impacto que produce su mensaje en quien lo recibe.
Estudiar la manera en la que influyen los diferentes recursos en el ánimo del receptor.
Identificar los mecanismos de la seducción a través de la palabra.
Saber cuándo y por qué puede ser útil emplear esos mecanismos.
8. Empatizar para compartir
Ser empático es:
Identificar e identificarse con los propósitos y sentimientos de otro.
Saber inferir algunos aspectos del estado mental y emocional de los que nos rodean y ponerse en su perspectiva.
Es fundamental que el estudiante aprenda a conocer:
Las concepciones y sentimientos del otro sobre un tema.
Cuáles son los objetivos y planes del otro.
Qué recursos y mecanismos pone en marcha para hacerlos efectivos.
Cuándo considerará que ha logrado alcanzarlos.
La empatía tiene numerosas ventajas:
Mejora la escucha (perspectiva del emisor).
Potencia la conversación (punto vista del interlocutor).
Exige comprensión lectora (perspectiva del autor).
Estimula la composición escrita (punto vista destinatario).
Favorece la cooperación (perspectiva del grupo).
¿Cómo desarrollar esta competencia?
Juegos de rol y dramatizaciones.
Grupos de soporte emocional: frente a crisis personal de un compañero.
Mediación de conflictos entre iguales: los chicos árbitros en conflictos.
Escucha reflexiva: participación en debates en clase; el intervenir hay que resumir las palabras del anterior o incluir alguna de las ideas de otro.
Análisis de casos: analizar el estado emocional de un personaje, examinando los indicios que presenta y las razones que le llevan a pensar y actuar de ese modo.
Aprendizaje colaborativo: tutoría entre iguales y enseñanza recíproca.
9. Cooperar para triunfar
La cooperación consiste en trabajar juntos para alcanzar objetivos comunes.
Hemos de facilitar al alumno la construcción de su propio conocimiento interactuando con sus iguales, el entorno y las diversas fuentes de información.
La interacción favorece el aprendizaje recíproco y significativo.
El trabajo cooperativo es una excelente estrategia para la atención a la diversidad.
La escuela del futuro...
se ha convertir en un centro de alto rendimiento basada en el TC;
se moverá por el Principio de Innovación;
estará dirigida a la resolución de problemas.
Las condiciones para el TC son:
Interdependencia positiva: compromiso con el equipo.
Responsabilidad individual: cada uno su parcela de tarea.
Interacción cara a cara: proximidad, diálogo fluido, apoyo y refuerzo mutuo.
Habilidades sociales: comunicación apropiada, resolución constructiva de conflictos, participación, adopción de la perspectiva del otro...
Evaluación grupal: reflexionan conjuntamente y aplican ajustes y mejoras.
10. Fijarse metas para superarse
Es imprescindible marcarse unas metas conscientes al realizar cualquier tarea.
Dependiendo de qué objetivo nos fijemos, dirigiremos más o menos atención hacia un aspecto u otro.
Las metas determinan en buena parte las diferentes estrategias que pondremos en marcha para llevar a cabo cada tarea.
¿Qué aspectos pueden ayudar a los chicos a marcarse metas, a «querer aprender»?
Promover su autonomía: que modelen sus objetivos y sientan que controlan su comportamiento y proceso.
Proponer tareas que impliquen un desafío: la dificultad habrá de ir pareja a la sensación de competencia.
Estimular su curiosidad: la tarea ha de tener algo de imprevisible y novedoso.
Convencerles de que sus capacidades son ampliables..., cuando hay una buena planificación estratégica.
Enseñarles a relativizar las consecuencias del éxito y el fracaso: al triunfar nos estamos superando sólo a nosotros mismos; el fracaso es sólo un fallo, muchas veces necesario para progresar y aprender.
domingo, 28 de marzo de 2010
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MUY BIEN, REVISADO
ResponderEliminarMAESTRA LUZ ANGELICA ALEMAN VALERIO